Comprender las causas y las consecuencias
El prejuicio lingüístico ocurre cuando una persona es juzgada o discriminada en función de su forma de hablar, considerando ciertas formas de hablar como “incorrectas” o “inferiores”. Este tipo de prejuicio se manifiesta de diversas maneras, como el uso de palabras o expresiones que no siguen las normas del lenguaje estándar. Por ejemplo, el uso de "a gente" en lugar de "nós" puede ser objeto de críticas, aunque sea una variación legítima.
Este fenómeno tiene varias causas, entre ellas factores históricos, sociales y culturales, que valoran un estándar lingüístico y marginan otros. Las personas que hablan dialectos regionales o variantes no estándar, como el acento del noreste o lenguas de comunidades periféricas, son las más afectadas. El prejuicio lingüístico a menudo se asocia con la norma formal, la forma del lenguaje utilizado en contextos formales y educativos.
En Brasil, el prejuicio lingüístico está muy extendido debido a la diversidad lingüística del país, con diferencias en el habla en las distintas regiones. Aunque no se considera un delito, el prejuicio lingüístico puede tener consecuencias graves, como la exclusión social y la dificultad de acceso a oportunidades.
Para combatir esta discriminación, es fundamental promover una educación lingüística que valore todas las formas de expresión.
¿Sabías??