La muerte de Michael Jackson
La muerte de Michael Jackson ocurrió en la mañana del 25 de junio de 2009, en su mansión alquilada en Holmby Hills, Los Angeles.
La Noche Anterior
Michael estaba bajo una presión inmensa debido a los ensayos para la residencia de 50 conciertos This Is It. Sufría de insomnio crónico severo. Esa noche, tras regresar de los ensayos alrededor de la 1:00 a.m., no pudo dormir. Su médico personal, Conrad Murray, le administró una serie de sedantes (Valium, Ativan y Versed) durante la madrugada, pero ninguno hizo efecto.
La Administración de Propofol
Alrededor de las 10:40 a.m., ante la desesperación de Michael por descansar, Murray administró 25 miligramos de Propofol diluido con lidocaína. Michael finalmente se quedó dormido. Murray admitió más tarde que se ausentó de la habitación durante unos dos minutos para ir al baño y hacer llamadas telefónicas.
El Descubrimiento del Cuerpo
Al regresar a la habitación, Murray se dio cuenta de que Michael no presentaba signos vitales. El médico intentó maniobras de reanimación, pero los servicios de emergencia fueron llamados tiempo después. Un guardia de seguridad de la residencia realizó la llamada al 911 a las 12:21.
El Auxilio y la Muerte
Los paramédicos llegaron en pocos minutos y encontraron a Michael Jackson sin respiración y sin pulso. Se realizaron intentos de reanimación en el lugar y durante el traslado al Ronald Reagan UCLA Medical Center. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, su fallecimiento fue declarado oficialmente a las 14:26.
La Autopsia e Investigación
El informe forense determinó que la causa de la muerte fue una intoxicación aguda por Propofol, combinada con el efecto de otros sedantes. El examen confirmó que Michael padecía Vitiligo, lo que explicaba la despigmentación de su piel, y presentaba cicatrices relacionadas con cirugías previas y con el accidente de 1984 durante la grabación de un comercial.
Consecuencias Legales
En 2011, el Dr. Conrad Murray fue llevado a juicio y condenado por homicidio involuntario. La justicia determinó que hubo negligencia grave en el uso de medicación restringida en un entorno doméstico y en la falta de una adecuada monitorización del paciente.
¿Lo sabías?